lunes

Elidé tenía razón...

Hace unos meses me sentí muy perdida, me faltaba a mi misma, de pronto llegó a mis manos un cuento, pero no el típico cuento que nos leen de niñas, sinó un cuento diferente, un cuento que me abrió los ojos, un cuento en el que me vi reflejada, era casi como un espejo y me dio el valor para asumir lo que no podía. 

Una historia que comienza diciendo "Se enamoró como se enamoran siempre las mujeres inteligentes: como una idiota", cómo no tomarlo en cuenta si así estaba yo. Como una idiota le otorgué cualidades, lo miré tantas veces que creí conocer 100 hombres y me entregué hasta las uñas a los deseos y ocurrencias de un tipo que nunca llegó para quedarse y jamás entendió. Y como en ese cuento él se fue.

Y así me quedé, hipnotizada por el dolor, me volví la mas tonta de las tontas, perderlo fue una larga pena como el insomnio, una vejez de siglos, el infierno. Y así me fui apagando.

Y ahí apareció mi propia Elidé, me sacudió las ideas, me revolvió los pensamientos, me hizo entender que mis entrañas a pesar de todo no estaban vacías. Pasaron los meses y un día me di cuenta que a pesar del dolor que pudiese sentir, de las muchas palabras no dichas, no podía seguir un minuto más sin mi, yo tenía que volver conmigo, no podía yo también dejarme sola, porque esa es la única soledad real, quedarse sin si mismo.

Las conversaciones con mi Elidé me fueron abriendo un mundo del cual hacía meses había escapado, me enfrentó a el, poco a poco fui volviendo a vivir, así cómo las plantas a las cuales podan y solo les dejan su raíz para que puedan brotar de nuevo y así lo hice, comencé a renacer de a poquito, me costo muchísimo, no lo niego, pero de a poco fui volviendo a ser yo, la misma, pero no igual.

Así un día desperté y le quité el poder de hacerme daño, le quité el poder sobre mi dormir, me empoderé de mis emociones y sentimientos y estos últimos los guardé en una estrella, amor e ilusiones se las dí a mi ángel para que nunca se sienta solo, porque aunque no lo conocí ni lo tuve conmigo fue mio, total y absolutamente mio, por ello todo eso, lo bonito, se lo dí a el. 

Tal vez hoy sea una mujer más fría, sin embargo tengo un amor enorme y hoy, estoy conmigo, me encontré...


"Los ausentes, siempre se equivocan"