Rabia, ira, impotencia, dolor...
Después de mucho tiempo donde el dolor fue omnipresente, al fin este se había acallado. Resignación y aceptación eran adjetivos que ya formaban parte de mi vida, entonces recibí la noticia, exhumación le llaman los otros, aberración es lo único en que pienso.
Al momento de recibir la noticia sentí cómo en mi garganta se ahogaba un grito desesperado, sentí cómo cada parte de mi cuerpo se recogía y de pronto me sentí un ovillo, las lagrimas corrían por mi rostro y mi cara se tornaba de color rojo. De pronto volví a sentir todos esos sentimientos tóxicos de años pasados, de pronto el dolor no me dejaba respirar y fui desapareciendo, rogando por un milagro, rogando.
Mezquindades que le ponen un precio al descanso eterno, que no reparan en el daño que hacen, que no tienen un mínimo de respeto al derecho de toda persona de descansar en paz, que no entienden que no sólo exhumarán un cuerpo, sino que junto a el todos los recuerdos de ese momento, momento en el que una parte de mi (y de todos) murió.
Asco y rabia siento por ellos, Asco y rabia!
-Ignominia-