martes

Y es así cómo un día dejé de odiar tu presencia y tu recuerdo...

Un día hice las paces con tu recuerdo, dejé de odiar todo lo malo que nos hicimos (sí hablo en plural) y decidí que ya no me dolía(s).

Hace unos pocos días cumplí un año conmigo misma y saben?, me siento contenta, aprendí a convivir con los recuerdos, aprendí a quererme por sobre todo y lo más importante aprendí a que por más que te golpeen nadie, absolutamente nadie te puede herir si es que tú misma no le das ese poder.

Hoy pensando en nada y todo a la vez recordé una frase y me hizo sonreír. Tal vez resume lo que debería ser el amor, el de verdad, el bonito, el gigante, el que no tiene final... (El mismo en que en un minuto casi dejo de creer)... 


 "Los seres humanos no somos más que unas criaturas solitarias que pasan unas junto a otras, buscamos el más mínimo roce para conectar con otros. Algunos miran dónde no deberían; otros se rinden porque en el fondo creen "¡Bah! Ahí no hay nadie para mi.
Pero todos seguimos intentándolo una y otra vez. ¿Por qué? Porque de vez en cuando, sólo de vez en cuando, dos personas se juntan y salta la chispa. Y sí, él es guapo, ella es preciosa, y tal vez eso es lo único que ven al principio. Pero hacer el amor, al hacer el amor... entonces dos personas se funden en una."


No hay comentarios: