Cómo un rezo silencioso, ruego en que no me defrauden, es difícil, es cierto, pero me niego a perder la capacidad de creer.
Después de todo, si perdiéramos esa capacidad, quedaríamos vacíos, seriamos cuerpos, seriamos materia y perderíamos la magia, esa magia que nos permite llegar a esos lugares lejanos y queridos, esos lugares donde sólo podemos estar cuando estamos con nosotros mismos...
Aún creo, si no, sería un gran desperdicio...
No hay comentarios:
Publicar un comentario