El año que pasó tuvo de dulce y agraz, por un lado me reencontré conmigo, estoy mas resuelta, mas feliz, dejé ir lo que me impedía avanzar, descubrí mentiras y engaños que me hicieron bolsa pero que hoy mirándolas desde arriba las agradezco, me hicieron mas fuerte.
Hoy que dejé todo eso atrás y pude decir mirando a los ojos "Ya no te quiero" me siento tan requetebien, me siento tan llena de mi esencia, que no pienso en volver atrás, cómo decimos los que corremos ¡vista al frente!, que resume, el mirar siempre para adelante, pensar en la meta y en como llegar, dosificar esfuerzos en las subidas, no detenerse; y en las bajadas aprovechar el impulso y apurar el paso. Correr es vivir, aprender a no dejarse caer, a no detenerse, a siempre intentarlo, a entrenar porque los logros no son gratis, a que la sensación de cansancio se acaba cuando estás a metros de llegar a la meta y te hace ir con mas intensidad, y aunque las piernas flaquean hay algo en tu interior que te dice ¡Vamos! y tú le das, sigues corriendo aunque sientas que el corazón se sale del pecho o que tus piernas son de lana, porqué?, simplemente porque cuando llegas a la meta la sensación de haberlo logrado no se compara con nada. Y eso es precisamente a lo que me abocaré este 2015, a llegar a mi meta, sin la mochila que tenía el 2014, pues como dije "Para escribir una nueva historia hay que comenzar con una hoja en blanco, sin manchas ni borrones".
"Si no puedes volar, corre, Si no puedes correr, camina. Si no puedes caminar, gatea. Pero hagas lo que hagas, no te pares, ¡Tienes que seguir adelante!"

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