Esta noche he sido feliz, inmensamente feliz, absolutamente feliz; cuatrocientos mil, cuatrocientas ochenta y ocho veces más allá del infinito feliz.
Me faltan palabras para decir lo que siento, mi corazón está hinchado, lo siento lleno, quiero llorar, reír, gritar, no sé... Sólo sé que siento lindo, que me siento bien y qué esta felicidad se la debo a quien menos esperaba.
Se veía linda, sonreía, sonreí... Solamente ella podía hacerme sentir así, la extrañé tanto que este momento no lo olvidaré, es mio y egoístamente no lo comparto. Sideralmente la abracé infinitas veces. Mentalmente le dije una y mil veces cuanto la quería, así cómo un rezo, para que nunca lo olvide.
Cómo un rezo silencioso, ruego en que no me defrauden, es difícil, es cierto, pero me niego a perder la capacidad de creer.
Después de todo, si perdiéramos esa capacidad, quedaríamos vacíos, seriamos cuerpos, seriamos materia y perderíamos la magia, esa magia que nos permite llegar a esos lugares lejanos y queridos, esos lugares donde sólo podemos estar cuando estamos con nosotros mismos...
Después de un año viviendo conmigo y mis recuerdos, he logrado la paz que necesitaba, mis demonios fueron acallados, ya no siento vacía el alma, ahora puedo sonreír cuando lo recuerdo, cuando lo sueño (sí lo sueño, sueño cómo pudo haber sido si no...). En estos momentos no estoy dispuesta a romper mi equilibrio, estoy volando alto, bonito, contemplo el paisaje, veo los maravillosos colores, matices, sombras. Desde acá se ve todo diferente. Los que volamos sin miedo es porque así lo decidimos, dejamos la pesada mochila para simplemente ser.
Hace unos días cierta persona me preguntó si confiaba en ella, mi respuesta fue, 70% si, 20% no y el 10% restante no sabe o no responde. Mentira!. Soy una convencida que la confianza es o no es, no tiene matices, no es cómo otras cosas donde puedes optar al "mas o menos", el claroscuro en confianza no existe, o sea, o es un 100% o nada. La confianza es poner todos nuestros huevos en una canasta, es esperar lo mejor del otro sin dudar, es saltar al vacío a ojos cerrados. Lo anterior me hace cuestionar aquella frase de "recobrar la confianza", ¿Se podrá?, será posible saltar al vacío por alguien que en su minuto te dio la espalda?, mas importante, le darías la oportunidad?. muchas interrogantes que espero poder dilucidar algún día, por lo menos le estoy dando una oportunidad al asunto, veremos que pasa. Aunque cómo dice Nietzsche (y lo cito porque quiero parecer culta e inteligente) "Las personas que brindan su plena confianza creen por ello tener derecho a la nuestra. Es un error de razonamiento: los dones no dan derecho" (Y vaya que lo aprendí de manera dura).
Por lo pronto, aquí voy de nuevo, esperando no estrellarme contra el suelo...
Un día hice las paces con tu recuerdo, dejé de odiar todo lo malo que nos hicimos (sí hablo en plural) y decidí que ya no me dolía(s). Hace unos pocos días cumplí un año conmigo misma y saben?, me siento contenta, aprendí a convivir con los recuerdos, aprendí a quererme por sobre todo y lo más importante aprendí a que por más que te golpeen nadie, absolutamente nadie te puede herir si es que tú misma no le das ese poder. Hoy pensando en nada y todo a la vez recordé una frase y me hizo sonreír. Tal vez resume lo que debería ser el amor, el de verdad, el bonito, el gigante, el que no tiene final... (El mismo en que en un minuto casi dejo de creer)...
"Los seres humanos no somos más que unas criaturas solitarias que pasan unas junto a otras, buscamos el más mínimo roce para conectar con otros. Algunos miran dónde no deberían; otros se rinden porque en el fondo creen "¡Bah! Ahí no hay nadie para mi.
Pero todos seguimos intentándolo una y otra vez. ¿Por qué? Porque de vez en cuando, sólo de vez en cuando, dos personas se juntan y salta la chispa. Y sí, él es guapo, ella es preciosa, y tal vez eso es lo único que ven al principio. Pero hacer el amor, al hacer el amor... entonces dos personas se funden en una."
Hay momentos en que escribo desde la "guata", no filtro, no borro, simplemente dejo que todo salga de la manera en que me nace.
Hoy es 17, mejor, hoy es Agosto 17, el mes que mas alegrías me ha dado, el mes donde todo se funde, todo renace, todo vive, todo entra en el orden cósmico del que a veces a pesar de mi, escapa. Mi vida está marcada por Agosto, podría hacer una lista larga pero no, ya la hice, para qué hacerla otra vez. Agosto es mi mes, es alegría, encanto, amor, lagrimas, sonrisas, en fin, Agosto es todo resumido en un solo mes. Agosto es el mes donde por un día yo me vuelvo egoísta, no le presto a nadie tu recuerdo, tus sonrisas, todo es para mi y todo es para ti, cómo si no existiese nadie mas en el mundo, sólo nosotros, invencibles. Agosto es el mes donde naciste y créeme que nunca te olvido, brindaré esta noche por ti, celebrare a la vida, porque cómo dicen por ahí... "Sólo está muerto aquello que definitivamente hemos olvidado"...
"Y de pronto, sentí cómo si un suspiro me subiese por el cuerpo, la emoción llegó a mis ojos, recordé mil momentos y un par de lagrimas cayeron por mis mejillas... El tiempo se detuvo y sonreí..."
Por definición un campo minado es un lugar donde se colocan minas antipersonales capaces de matar o en su defecto herir gravemente a quien tiene la desgracia de activar el mecanismo en cuestión. Las ultimas semanas me he movido con éxito entre estas bombas, he esquivado y desactivado varías pero voy caminando con cuidado, no tengo margen para error o descuido. Sé que ante cualquier palabra puede explotar la bomba y destruir todo. He debido extremar las practicas de autocuidado, después de todo quiero mantener mi bienestar, mi desarrollo, o cómo digo yo "quiero seguir fluyendo". No niego que camino con un poco temor, pero gracias a el puedo mantener alerta mis sentidos, ir con prudencia, no quiero terminar amputada, hace tiempo terminé herida gravemente, pero me salvé, no alcanzaron a amputarme el corazón, aunque sí se llevaron gran parte. "...Los amputados sienten dolores, calambres, cosquillas, en la pierna que ya no tienen. Así se sentía ella sin él, sintiéndolo estar donde ya no estaba..."
Después de mucho tiempo donde el dolor fue omnipresente, al fin este se había acallado. Resignación y aceptación eran adjetivos que ya formaban parte de mi vida, entonces recibí la noticia, exhumación le llaman los otros, aberración es lo único en que pienso.
Al momento de recibir la noticia sentí cómo en mi garganta se ahogaba un grito desesperado, sentí cómo cada parte de mi cuerpo se recogía y de pronto me sentí un ovillo, las lagrimas corrían por mi rostro y mi cara se tornaba de color rojo. De pronto volví a sentir todos esos sentimientos tóxicos de años pasados, de pronto el dolor no me dejaba respirar y fui desapareciendo, rogando por un milagro, rogando.
Mezquindades que le ponen un precio al descanso eterno, que no reparan en el daño que hacen, que no tienen un mínimo de respeto al derecho de toda persona de descansar en paz, que no entienden que no sólo exhumarán un cuerpo, sino que junto a el todos los recuerdos de ese momento, momento en el que una parte de mi (y de todos) murió.
Y no quedó ni humo, ni sueños rotos, simplemente un te quiero sin final... Porque eso fue lo único real, las mascaras usadas en nada pueden cambiar lo verdadero, las risas simples, las caricias, los silencios que decían todo y escondían nada. Un amor enorme por una princesa que siempre llevaré conmigo, el amor por mi ángel, el amor por ese que conocí y que era simple, eso me lo llevo conmigo, por siempre, para siempre, conmigo y por más que se me quiera castigar (por orgullo), amor es sin muerte y está por encima de todo, de orgullos, rabia, venganzas. Mis recuerdos y afectos son incorrompibles, inamovibles, mios.
Recordé que hace un año en estás fechas estaba muy triste, me sentía vacía (vaciada), aturdida, pero hoy no, hoy tengo la paz de los que no obran mal, hoy tengo la paz de sentir, de entender y porqué no decirlo de perdonar. Porque si el ser humano se quedase con todo lo malo que le pasa dentro de el, simplemente todo eso lo pudriría y le quitaría las capacidades mínimas de ser, de vivir y de volver a sentir.
Y si hay algo que deba decir, diría:
si me ves volando por ahí no te asustes, decidiste caminar y ahora vives a la sombra de quienes volamos sin miedo...
Hace unos meses me sentí muy perdida, me faltaba a mi misma, de pronto llegó a mis manos un cuento, pero no el típico cuento que nos leen de niñas, sinó un cuento diferente, un cuento que me abrió los ojos, un cuento en el que me vi reflejada, era casi como un espejo y me dio el valor para asumir lo que no podía.
Una historia que comienza diciendo "Se enamoró como se enamoran siempre las mujeres inteligentes: como una idiota", cómo no tomarlo en cuenta si así estaba yo. Como una idiota le otorgué cualidades, lo miré tantas veces que creí conocer 100 hombres y me entregué hasta las uñas a los deseos y ocurrencias de un tipo que nunca llegó para quedarse y jamás entendió. Y como en ese cuento él se fue.
Y así me quedé, hipnotizada por el dolor, me volví la mas tonta de las tontas, perderlo fue una larga pena como el insomnio, una vejez de siglos, el infierno. Y así me fui apagando.
Y ahí apareció mi propia Elidé, me sacudió las ideas, me revolvió los pensamientos, me hizo entender que mis entrañas a pesar de todo no estaban vacías. Pasaron los meses y un día me di cuenta que a pesar del dolor que pudiese sentir, de las muchas palabras no dichas, no podía seguir un minuto más sin mi, yo tenía que volver conmigo, no podía yo también dejarme sola, porque esa es la única soledad real, quedarse sin si mismo.
Las conversaciones con mi Elidé me fueron abriendo un mundo del cual hacía meses había escapado, me enfrentó a el, poco a poco fui volviendo a vivir, así cómo las plantas a las cuales podan y solo les dejan su raíz para que puedan brotar de nuevo y así lo hice, comencé a renacer de a poquito, me costo muchísimo, no lo niego, pero de a poco fui volviendo a ser yo, la misma, pero no igual.
Así un día desperté y le quité el poder de hacerme daño, le quité el poder sobre mi dormir, me empoderé de mis emociones y sentimientos y estos últimos los guardé en una estrella, amor e ilusiones se las dí a mi ángel para que nunca se sienta solo, porque aunque no lo conocí ni lo tuve conmigo fue mio, total y absolutamente mio, por ello todo eso, lo bonito, se lo dí a el.
Tal vez hoy sea una mujer más fría, sin embargo tengo un amor enorme y hoy, estoy conmigo, me encontré...